Tomada a diario, una pastilla previene la infección por VIH. Pese a que la Organización Mundial de la Salud la recomendó en 2015, la adopción de la PrEP (profilaxis previa a la exposición) ha sido lenta en todo el mundo, en especial en los países sudamericanos y del Caribe.
Hace 13 años, en noviembre de 2010, un equipo internacional de científicos logró un gran avance en la lucha contra el sida: en un ensayo clínico realizado en Perú, Ecuador, Sudáfrica, Brasil, Tailandia y Estados Unidos, los investigadores demostraron por primera vez que las personas que tomaban todos los días una píldora que contenía dos medicamentos no contraían el VIH. Conocido como iPrEX, el estudio fue recibido con esperanza.
“Si bien se necesita más trabajo, este tipo de estudios podrían marcar el comienzo de una nueva era en la prevención del VIH”, señaló por entonces el presidente estadounidense Barack Obama. La revista Time, previendo su impacto futuro, la incluyó en el primero lugar en su lista de los diez avances médicos del año. Lo mismo hizo meses después la revista Science.
“Es la primera herramienta probada para la prevención del VIH desde el preservativo”, aseguró Myron S. Cohen, investigador de VIH/sida de la Universidad de Carolina del Norte y director de un estudio conocido como HPTN 052. “Creo que estamos en el comienzo del fin de la enfermedad”.
Desde entonces, los ensayos de validación que le siguieron –Partners PrEP, PROUD y IPERGAY– no hicieron más que corroborarlo: cuando se toman a diario por vía oral, las drogas antirretrovirales tenofovir y emtricitabina reducían entre un 92 % y un 99 % el riesgo de transmisión del virus,
Así como la píldora anticonceptiva en los últimos 60 años separó el sexo de la procreación y dio a las mujeres más control sobre sus cuerpos, la PrEP —como se conoce este tratamiento preventivo, abreviatura de profilaxis previa a la exposición— ha impulsado también una revolución sexual, especialmente entre miles de hombres homosexuales, bisexuales y personas trans.
Año tras año, el uso de esta pastilla ovalada de color azul se expande en todo el mundo. Pero no por igual: según se reveló en un simposio científico organizado por la Fundación Huésped en Buenos Aires, América Latina sigue muy relegada. Se estima que en la región hay 90 mil usuarios, 55 mil de ellos en Brasil, donde la implementación de la PrEP inició en 2018. En el Caribe, por su parte, se calcula que hay 15 mil personas en tratamiento.
“Es necesario acelerar su implementación en Argentina”, afirma a SINC el infectólogo José Barletta, médico del Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández y del Ministerio de Salud de la Nación. “Hay que educar a los prestadores de salud y hasta capacitar a muchos profesionales. Hay médicos que piensan que la PrEP no está en Argentina e incluso son reticentes a prescribirla o hacen juicios de valor sobre la sexualidad de sus pacientes”.

