Investigadores de Harvard identifican la proteína STUB1 como clave en la inhibición de células T, abriendo la puerta a tratamientos más eficaces
Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de Harvard ha identificado un nuevo “freno” molecular que limita la capacidad de las células T para atacar tumores, un hallazgo que podría ampliar el alcance y la eficacia de las actuales inmunoterapias contra el cáncer.
La investigación, publicada el 12 de agosto en Nature Immunology, revela que la proteína STUB1 reduce la actividad de las células T CD8+, las “élite” del sistema inmune encargadas de destruir células cancerosas. STUB1 actúa interfiriendo con receptores de señales inmunológicas —especialmente para la molécula IL-27— que son esenciales para que las células T inicien una respuesta antitumoral potente.
Mediante la edición genética con CRISPR, los investigadores evaluaron cerca de 900 genes y encontraron que, al eliminar STUB1 en células T, estas aumentaban notablemente su capacidad de ataque contra tumores. En ratones, este cambio se tradujo en un crecimiento más lento del cáncer y una mayor supervivencia.
El estudio también identificó que STUB1 interactúa con la proteína CHIC2 para retirar receptores de citocinas de la superficie de las células T, reduciendo así su sensibilidad a las señales que impulsan su activación. Bloquear esta interacción, explican los autores, podría reforzar tanto la respuesta de las células T como la vulnerabilidad de los tumores a su ataque.
Aunque gran parte del trabajo se realizó en modelos animales, los experimentos en células humanas mostraron resultados consistentes: al eliminar STUB1 o CHIC2, aumentó la presencia de receptores de citocinas. Esto, sumado a estudios previos que relacionan la IL-27 con mejores respuestas inmunoterapéuticas en pacientes, sugiere que inhibir STUB1 podría mejorar la eficacia de estos tratamientos en humanos.
Los investigadores ven dos aportes clave: por un lado, se avanza en la comprensión de las señales que activan de forma decisiva a las células T; por otro, se propone un nuevo enfoque terapéutico que podría funcionar solo o en combinación con otras inmunoterapias.
A pesar del entusiasmo, los autores subrayan que será necesario realizar estudios adicionales para confirmar la seguridad y efectividad de esta estrategia en humanos. Sin embargo, el hallazgo ofrece una nueva vía para optimizar el uso del sistema inmune en la lucha contra el cáncer y ampliar los beneficios a un mayor número de pacientes.




