Un nuevo enfoque sobre el cortisol y su relación con el sueño
Un reciente estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B desafía la idea de que el despertar genera un aumento en la liberación de cortisol, conocido como la “respuesta de cortisol al despertar” (CAR, por sus siglas en inglés). La investigación, liderada por la Universidad de Bristol, concluye que el incremento de esta hormona ocurre horas antes de despertar, como parte del ritmo circadiano natural del cuerpo.
Por décadas, se ha asumido que el momento de despertarse desencadena la liberación de cortisol, lo cual se ha utilizado para estudiar condiciones como el estrés postraumático (TEPT), la depresión, la obesidad y el síndrome de fatiga crónica. Sin embargo, la metodología tradicional, basada en muestras de saliva recolectadas después de despertar, no ha permitido comprobar si hay un cambio en la secreción de cortisol en este periodo.
Metodología innovadora y resultados clave
Para resolver esta incertidumbre, el equipo de Bristol utilizó un sistema automatizado que midió los niveles de cortisol en tejido antes y después de despertar. Participaron 201 personas, hombres y mujeres entre 18 y 68 años. Los resultados mostraron que el despertar no incrementa la secreción de cortisol y que cualquier variación observada después de despertar se debe al ciclo circadiano natural del cuerpo.
Entre los hallazgos destacan:
- Variabilidad individual: Se observaron diferencias en los niveles y ritmos de cortisol según la duración y el momento del sueño.
- Ritmo circadiano dominante: Las fluctuaciones de cortisol están relacionadas principalmente con el ritmo circadiano, que comienza a aumentar durante la madrugada y alcanza su pico tras el horario habitual de despertar.
Implicaciones para la salud y la investigación futura
Los resultados sugieren que, si existe alguna relación entre el cortisol y el despertar, esta está vinculada a los factores que inician el proceso de despertarse, más que a una respuesta directa al acto de despertar. Esto tiene importantes implicaciones para la comprensión de trastornos como el insomnio, la depresión y otros problemas asociados al sueño.
El profesor Stafford Lightman, uno de los autores principales, explicó:
“Nuestro estudio abre un nuevo marco para entender cómo el cortisol aumenta durante la noche y cómo esto puede verse afectado en trastornos del sueño y otras condiciones.”
Por su parte, el Dr. Thomas Upton enfatizó:
“Esta investigación ofrece una visión crucial sobre la dinámica del cortisol en relación con el sueño y los ritmos endógenos. Es esencial interpretar con cautela los valores de cortisol después de despertar si no se conoce el estado previo.”
El futuro del estudio del cortisol
Este trabajo, financiado por la Unión Europea y el Consejo de Investigación en Biotecnología y Ciencias Biológicas del Reino Unido, destaca la importancia de reevaluar conocimientos establecidos en la investigación científica. Además, abre nuevas vías para explorar cómo el eje hipotalámico-pituitario, encargado de regular la respuesta al estrés, interactúa con el sueño y los ciclos de comportamiento.
El artículo completo, titulado “Awakening not associated with an increased rate of cortisol secretion”, está disponible aquí.